Razón Abierta en la Universidad: curso para profesores

Presentación del curso en el Aula Magna de la Universidad Francisco de Vitoria.

Este miércoles 6 de octubre se inauguró el Aula Magna de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) la primera edición del curso Razón Abierta en la Universidad dirigido a profesores e investigadores. A la presentación asistieron alrededor de 200 profesores de manera presencial y otros 70 online.

María Lacalle, directora del Instituto Razón Abierta, ha aprovechado la oportunidad para recordar que el curso Razón Abierta forma parte de la esencia de la UFV y que da un salto cualitativo para poder identificar las preguntas fundamentales y adquirir la formación filosófica mínima necesaria que ayude a profundizar en esas preguntas. Además, será un medio para hacerlo en comunidad, ya que «este camino no se recorre en soledad».

El curso busca dar un vuelco a la docencia y a la investigación para construir una universidad que transforme la sociedad en el siglo XXI. 

Junto a María Lacalle, el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada, ha encuadrado el encuentro como una gran oportunidad para relajar los hombros y dar gracias a Dios que «actúa mientras dormimos», haciendo que ocurra algo desproporcionado entre lo que nosotros sembramos y lo que sucede después.

El rector también ha recordado aquellos momentos en los que en la Universidad se empezó a hablar de “repensamiento” (refiriéndose al diálogo entre ciencia y filosofía/teología) y muchos profesores se preguntaban si eso consistiría en tener que llevar la filosofía al aula. Pero son precisamente estas primeras reacciones las que han conducido al entendimiento de lo que significa hoy Razón Abierta: “un hito institucional”, afirmó.

Más de 200 profesores recogen ya lo sembrado y abren sus potencialidades para dar este nuevo paso en comunidad. Se trata de hacer una aportación lo más penetrante posible a la sociedad ya que no solo es un medio de vida sino un tesoro para que brille en el entorno: “merece la pena superar escepticismos”, enfatiza Daniel Sada, “para aprovechar al máximo lo que nos den nuestras energías y nuestra inteligencia». 

María Lacalle, directora del Instituto Razón Abierta y Daniel Sada, rector de la UFV.

Por su parte, Marcelo López Cambronero, coordinador de investigación del Instituto Razón Abierta, ha mostrado el recorrido del curso online y ha recalcado que la universidad se preocupa de la profundidad del conocimiento no solo como parte de un discurso sino para que los docentes crezcan y se desarrollen para destacar en sus respectivos ámbitos. De esta forma, el curso “cumple con un sueño, que es un antes y un después, como lo ha definido el propio Marcelo: “amplía la mirada, navega por la propia disciplina con preguntas innovadoras y deja atrás el peso de ideologías que nunca son neutrales”.  

Marcelo ha explicado que abrir la razón es lo que diferencia al docente medio del profesor excelente. El curso nace desde la experiencia y está orientado a facilitar el aprendizaje y enriquecer la docencia con actividades que forman parte de distintos módulos, probados con grupos pequeños de profesores. Además, se han medido los esfuerzos teniendo en cuenta el valioso tiempo del profesorado: “el curso no te quita tiempo, sino que te lo da, con formación necesaria y eficaz”, aclara. 

Una metodología para la formación docente
e investigadora 

El curso Razón Abierta en la Universidad se compone de siete módulos centrados en la persona, la verdad, el bien y el sentido, siempre desde la propuesta pedágogica de la universidad basada en tres pilares: «despertar, descubrir y decidir”. 

Despertar, sobre todo, a una realidad que suscita preguntas y de la que siempre se tiene una idea, una visión de fondo. En el caso de la pregunta antropológica, por ejemplo, se podría traducir en preguntas como: ¿Qué imagen de la persona se tiene cuando se enseña una disciplina? ¿Es verdadera? 

Descubrir, buscando las preguntas a esas respuestas a través del estudio, de la búsqueda de la verdad en las distintas áreas de conocimiento. En este sentido, el profesor se debe preguntar qué visión pone frente al alumno, cuál es la que se quiere enseñar, y qué diferencia alberga frente a la visión habitual. 

Decidir implica necesariamente cambios en lo que se enseña, el método y en el vínculo que se establece con el alumnado. 

En cuanto a la estructura, el curso se divide en dos áreas importantes. Por un lado, una parte individual, que busca la transmisión del conocimiento «persona a persona», y que está compuesto por un conjunto de videos de profesores humanistas y otros textos básicos y avanzados (adaptándose al nivel del profesor que lo cursa), con el compromiso de realizar un trabajo final. Por otro lado, una parte comunitaria, para trabajar sobre una serie de cuestiones en cada área de trabajo, con un humanista como guía grupal.  

Para el aprovechamiento, después de cada módulo se pretende autoevaluar la adquisición de conceptos básicos con preguntas abiertas, documentos trabajados en comunidad y reflexiones sobre la guía docente. 

Por el momento el curso es exclusivo para profesores de la UFV pero se pretende abrir en un futuro cercano profesores externos que estén interesados en cursarlo.

Un camino hacia a la excelencia

 A lo largo de la exposición, el coordinador de investigación del Instituto Razón Abierta ha querido hacer extensibles a los profesores presentes los logros obtenidos por el Premio Nobel 2012, Shinya Ymanaka, sobre la regeneración de tejidos con células madre no embrionarias. El científico se dio cuenta de que trabajar con embriones era trabajar con personas, y el fruto de su trabajo viene de mirar la realidad, hacerse preguntas y cambiar su metodología en pos de la verdad que había descubierto trabajando con embriones humanos.

Marcelo López Cambronero ha finalizado el acto con gran realismo y esperanza: “no somos utópicos y sabemos que queda un gran camino por recorrer” pero “la excelencia se consigue paso a paso, sintiendo a cada paso la arena bajo los pies”. Así, animó a los profesores presentes a otear el horizonte, la meta deseada, para caminar cada paso del camino con certeza y esperanza, “juntos, siempre juntos”.  

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