Entrevistamos a los ganadores de la IV y V edición de los Premios Razón Abierta

En el contexto del Congreso Razón Abierta «El ser humano en la ciencia contemporánea» que se celebró el pasado mes de mayo, entrevistamos los ganadores de la IV y V edición que viajaron para participar en las mesas redondas y asistir a la ceremonia de entrega de premios. 

“Renovar la experiencia universitaria pasa por
proponer un significado superior” 

Paul Vitz es profesor del Instituto de Ciencias Psicológicas de Divine Mercy University y ganador, junto con Craig S. Titus y William J. Nordling de la 4ª edición de los Premios Razón Abierta con el libro Catholic Christian Meta-Model of the Person: Integration of Psychology and Mental Health Practice.

En su entrevista, Paul Vitz nos da una primera idea fundamental: Universidad necesita una visión unificada que permita ver el sentido último de lo que se enseña. Esto se podría materializar un curso obligatorio para graduarse que se centre en un significado superior y que proporcione a la vida del estudiante un pensamiento, criterios para integrar su experiencia personal con el aprendizaje particular de su disciplina.  

Vitz entiende que cualquier universitario necesita poder pensar en el futuro y, puesto que hoy el conocimiento está demasiado especializado, la posición cristiana y otras posturas sirven para mostrar grandes preguntas a gente que busca grandes respuestas a medida que envejece. 

Igualmente, para no deshumanizar la figura del psicólogo y del paciente invita a comprender a la persona en su totalidad. Por eso, el Metamodelo con el que ha ganado el Premio Razón Abierta, es un marco que conceptualiza así a la persona: no solo la integra en un conjunto, sino que las partes y el todo están de tal manera compenetradas que se comprende mejor el significado auténtico de la persona. 

“Hay que abrir las estrechas ventanas de la
investigación con sabiduría y virtud” 

Maureen Condic es profesora adjunta de Neurobiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah, con un nombramiento adjunto en el Departamento de Pediatría y ganadora, junto con Samuel Condic, de la 4ª edición de los Premios Razón Abierta con el libro Human Embryos. Human Beings. A Scientific and Philosophical Approach.

Maureen Condic explica las esencias de la Universidad empezando por una crítica hacia la vivencia universitaria actual: cuando la ciencia no se integra en cuestiones o áreas más amplias y los científicos adoptan “estrechas ventanas de investigación” con el único fin de conseguir ingresos financieros, se vuelven cada vez más especializados sin capacidad de hablar con otros investigadores. 

Maureen se fija en tres aspectos básicos: el profesorado necesita ser alentado a la búsqueda de la verdad, no solo de información; el alumnado debe tener formación técnica, pero con mayor hincapié hacia la responsabilidad, buscando formar “personas tridimensionales”; se debe promover la comunicación entre disciplinas para hablar con todos, no solo personal académico. 

Renovar la vivencia universitaria pasa por la experiencia y la belleza. Por un lado, proporcionar experiencias prácticas fuera del plan de estudios, comprometerse para hacer una pregunta sobre el mundo y responderla, asombrarse ante un resultado experimental para ver si es correcto o incorrecto. Por otro lado, no se trata de aprender a desmontar una máquina y saber cómo van sus piezas, sino de descubrir la complejidad y elegancia del mundo real, ya que a través de imágenes se puede ver la relación que existe entre toda estructura y función.

«Si queremos ampliar la razón, una de las cosas que tenemos que cambiar es cómo enseñamos»

Therese Lysaught es profesora de Teología Moral y Asistencia Sanitaria en el Instituto Neiswanger de Bioética y Liderazgo Sanitario de la Escuela de Medicina Stritch de la Loyola University Chicago y ganadora, junto con Jeffrey Bishop y Andrew Michel, de la 5ª edición de los Premios Razón Abierta con el libro Biopolitics after neuroscience: morality and the economy of virtue.

Therese Lysaught apunta que para  fomentar el diálogo entre la ciencia, la filosofía y la teología es preciso ampliar la mirada sobre las diferentes áreas de conocimiento. Reflexiona sobre el peligro de un modelo educativo que parte del profesor frente a decenas de estudiantes pasivos que toman notas, ya que puede fomentar una especialización inconexa. Para cambiar esto, propone que hay que cambiar a un modelo de estudiantes activos, con una docencia que parta de sus preguntas y les interpele a llevar la materia del aula a la vida, así como proponer modelos de filósofos y sociedades científicas que hablen entre sí e impartan juntos una clase. Para ella, es absolutamente necesario mantener viva la interacción con el mundo, con personas reales que encarnen los temas hipotéticos de la clase. 

 

“Los auténticos valores no están en el aire
sino cimentados en la realidad” 

Michael Taylor es miembro fundador del Instituto Internacional Laudato Si’ de Granada y antiguo profesor adjunto del Instituto de Filosofía Edith Stein (Archidiócesis de Granada, España). Profesor visitante en el Thomas More College of Liberal Arts de Merrimack, NH. Taylor es licenciado en Filosofía, Bioética, Biología y Estudios Medioambientales. Ganador de la 5ª edición de los Premios Razón Abierta con The foundations of nature: metaphysics of gift for an integral ecological ethic.

Michael Taylor explica que el nombre “universidad” ya habla de una unidad, sin embargo, puede perderse si cada uno va por su lado, buscando la técnica para ganar dinero o ser el primero, lo que lleva a la frustración y la confusión. Entender la universidad como originariamente estuvo planteada significa que cada disciplina puede ver sus temas conectados con los de las demás, siento el punto central de la rueda la realidad (en términos filosóficos, el ser). Considera que es un regalo el hecho de que se pueda renovar cada día en la Universidad cada aportación parcial para iluminar el conjunto. Y así, cuando los matemáticos no van por un lado y los literatos por otro se busca lo mismo que es profundizar en la realidad, en lo cuantitativo y lo creativo para descubrir juntos cómo se iluminan entre ellos.  

Otro aspecto al que le da gran importancia es que el profesor universitario busque una comunidad durante su desempeño profesional con quien comparta unos valores y cierta comprensión de la realidad, donde se sienta llamado a desempeñar una vocación y una misión que le emocione e ilusione para que mantenga las ganas de continuar y no se esclavice de otras cosas secundarias. Esto requiere meditación y preocupación por lo que tiene para dar a otros y para confirmar unos valores que no estén “en el aire”, sino cimentados en la realidad: “Es la manera de tener claro quiénes somos y qué buscamos, el bien, la verdad y la belleza”. 

“En la Universidad hay que enseñar dónde encaja el ser humano en un cosmos más grande” 

Jennifer J. Wiseman es la anterior directora académica del DoSER de la AAAS. También es astrofísica y estudia la formación de estrellas y sistemas planetarios mediante telescopios de radio, ópticos e infrarrojos. La Dra. Wiseman estudió física en el MIT y descubrió el cometa Wiseman-Skiff en 1987. Ha trabajado con varios observatorios importantes y actualmente es astrofísica senior en el Centro de Vuelo Espacial Goddard (NASA). Es ganadora, junto con Katherine Hinman, John Slattery y Curtix Baxter, de la 5ª edición de los Premios Razón Abierta con Science for Seminaries. 

Jennifer Wiseman es consciente de que la Universidad es el lugar donde se aprenden muchas cosas fundamentales sobre diferentes campos de estudio, pero también donde se debe investigar cómo encaja eso con la vida. En este sentido, las particularidades deben encajar en los valores más amplios como el servicio o la curiosidad y es necesario preguntarse dónde encaja el ser humano en un cosmos más grande si quiere hacer de este mundo un lugar mejor. La Universidad, según afirma, es el lugar donde las personas se reúnen para aprender unas de otras y hacerse grandes cuestiones. 

El diálogo ciencia-filosofía puede resultar difícil ante los emocionantes avances de la tecnología para cambiar la vida, pero advierte que estos pueden ser buenos o convertirse en problemáticos desafíos éticos. Wiseman insiste en que es necesario tomar más tiempo para pensar cómo usar la ciencia y desarrollar largas conversaciones universitarias entre los diferentes campos de conocimiento como pueden ser la filosofía, la teología y la ética. 

«Abrir la razón se trata de comprometerse con las preguntas fundamentales, con la propia humanidad»

John P. Slattery es asociado principal del programa DoSER de la AAAS y codirige el proyecto Science for Seminaries. Es licenciado en informática por la Universidad de Georgetown, tiene un máster en estudios religiosos por la Escuela de Teología de San Pablo y un doctorado interdisciplinar en historia y filosofía de la ciencia y teología sistemática por la Universidad de Notre Dame. Ganó, junto con Jennifer Wiseman, Curtis Baxter y Katherine Hinman, la 5ª edición de los Premios Razón Abierta con Science for Seminaries.

John Slattery precisa que el diálogo con los nuevos científicos pasa por comprometerse con lo que son como personas y por hacerse verdaderas preguntas, aquellas que les hacen humanos, preguntan inminentes que no dependen de la edad ni de las épocas y aceptan otros puntos de vista en un ambiente de apertura. 

Considera que es importante aquí la experiencia de la comunidad, puesto que enseñar a alguien a ser a tener una razón abierta es difícil, es enseñarles poco a poco a ser humanos, es mostrar la puerta y preguntarse juntos qué es la realidad.

Explica que el científico ha enseñado mucho al humanista a lo largo de la historia y muchos teólogos han apoyado la ciencia, pero cuando San Agustín escribía, no exisitía la física moderna. Se trata de usar el conocimiento actual para participar comprender con toda su riqueza la forma en que Dios creó el mundo y humanizar la ciencia.

A su juicio, que alguien sea más humano significa que aprende cómo hacerse preguntas e indagar dentro de sí mismo, que se pregunta por qué existe y se sienta con esa lucha, siendo honesto. Así es como aflora la humanidad y esto es precisamente lo que hacen en las grandes novelas, ya que no solo es preguntarse cómo funciona una máquina, sino por qué.  

“El diálogo abierto genera investigación
de vanguardia e impacto vital” 

Curtis L. Baxter es Asociado Principal del Programa DoSER de la AAAS, y codirige el proyecto Science for Seminaries. Tras licenciarse en Estudios Religiosos y cursar estudios de bioquímica, Curtis obtuvo un máster en Estudios Teológicos en el Seminario Teológico de Wesley. Durante su estancia en el seminario se centró en la ética y la teología histórica y pública. Es ganador, junto a Jennifer Wiseman, John Slattery y Katherine Hinman, de la 5ª edición de los Premios Razón Abierta con Science for Seminaries.

Curtis L. Baxter cree que la gente siempre está interesada en la ciencia de vanguardia y sobre todo en cómo afecta a su propia vida. Lo importante es abrir el diálogo y crear espacios para poder tener conversaciones. La pregunta que posibilita todo es la del significado de la realidad pero para esto, hay que conocer la ciencia y cómo está conformada la realidad concreta. 

Anima a los profesores a unirse a comunidades en las que se discutan los temas que les interesan. Que no se centren demasiado en su investigación sino que la compartan con otros para que los demás puedan entender eso que investigas. Compartir permite la discusión.

 

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