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Laura Martín, directora del Grado de Educación: “El aprendizaje solo tiene sentido si es en relación con la vida, contribuye a hacerse preguntas y quiere un bien para otro”

El Congreso Internacional La potencia educativa de la Relación, que tendrá lugar los próximos 7 y 8 de octubre, supone una oportunidad para profundizar y analizar la importancia que tiene el educador sobre las relaciones en el aula que impactan en la vida de las personas. La directora del Grado de Educación destaca que esta iniciativa surge de la inquietud de la UFV por educar en un modelo centrado en la persona y su concepción tiene una base humanista de la educación que entiende y atiende a todas las dimensiones del hombre: afectiva, volitiva y cognitiva: “En todas esas dimensiones la parte relacional es crucial y será un momento en que la comunidad de docentes, mentores y alumnos compartan los frutos de una tarea educativa que tiene un gran impacto en la vida de la vida de las personas”.

El anhelo de todo hombre de aprender pasa por la parte relacional para lograr su plenitud. A su juicio, el educador ha de ser consciente de que la relación es clave en el aprendizaje significativo y este solo se produce cuando el alumno ve que su profesor cree en él y se interesa por sus dones y potencialidades.

Así, el maestro se convierte en un referente de sabiduría y vida. Desde las aulas se genera un encuentro bidireccional en el que sale lo mejor del estudiante y esto contribuye a su crecimiento personal. Realmente se produce un vínculo entre la ayuda individual y grupal, puesto que también aumenta el sentimiento de pertenencia y la comunidad crece al mismo tiempo: “El maestro, por un lado, trabaja en el plan de mejora del alumno y, por otro lado, en el plan de mejora de la clase, valorando a las personas potencia los momentos en que los alumnos se ayudan entre sí y quieren lo mejor para los demás”. Por tanto, la tarea educativa no es solo cognitiva, sino que debe creer en la parte relacional para construir el aprendizaje de manera conjunta.

La directora Laura Martín sostiene que la Razón Abierta es imprescindible en el ámbito de la educación porque solo se educa cuando se tienen en cuenta todas las dimensiones del hombre para entender quién es y querer un bien para él: “Para que la vida tenga sentido hay que propiciar los momentos en los que ponerse en juego y dejar que los alumnos se hagan preguntas que tienen que ver con su vida”.

Por tanto, en el ámbito de la educación hay una parte muy importante que es cognitiva, más académica, pero también son imprescindibles la volitiva y afectiva. Si la educación apuesta por el desarrollo integral de la persona no puede olvidarse de lo que tiene de relacional el ser humano.

“El aprendizaje no puede ser ajeno a lo que le pasa al alumno en su vida, por eso, el docente debe ayudar a encontrar el sentido de lo que está estudiando, para caminar juntos en comunidad y que se dé un aprendizaje global”

Es el reto de cualquier educador que atiende a una comunidad, lo cual implica mirar a cada persona antes de entrar a clase, preguntarse qué quiere para ella y ahí reside el bien de la profesión. Se trata de entender cómo viven y qué sienten las personas, qué puede aportar cada uno, para qué sirven sus relaciones. En definitiva, según concluye, el aprendizaje solo tiene sentido si es en relación con la vida, si contribuye a hacerse preguntas, si ayuda a caminar y quiere un bien para otro. 

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Pablo L. Raso: «El arte es una experiencia inolvidable que transforma y mejora la vida del ser humano»

El arte no está concebido para ser una disciplina autorreferencial, sino más bien para ser capaz de transformar la propia vida del artista y llevarle a otro lugar con su enseñanza: una experiencia inolvidable que lleva intrínseca la mejora del ser humano.

A través de un breve recorrido por cuatro obras destacadas, el director del Grado de Diseño y Bellas Artes de la UFV, Pablo López Raso, acompaña al espectador a través de las cuatro preguntas de Razón Abierta y explica cuál es el significado de cada una de ellas desde la propuesta que hace el arte.  

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Anónimo (40.000 a.C). El hombre León de Ulm

Es difícil elegir una pieza que hable del hombre en todas sus dimensiones. Pablo López Raso, el director del Grado de Diseño y Bellas Artes de la UFV, cita al catedrático Mc Gregor cuando en su libro “Vivir con los dioses” habla de esta escultura y aclara que “no es tanto lo que representa, sino lo que esconde: el origen mismo del arte”.

Este hombre León se data hace unos 40.000 años y, aunque se conocen pinturas rupestres anteriores, son de animales. Es la primera vez que se representa en la prehistoria a una persona erguida que tiene la atribución de ser león. Lo interesante es la parte diferencial entre el hombre y el animal: su mente simbólica, su capacidad de expresión metafórica, lo cual introduce unas creencias trascendentes que van más allá de sí mismo y hablan del diálogo del hombre con el misterio, ya desde sus inicios.

También se refiere a los atributos de un hombre que vive en una naturaleza hostil y que le gustaría tener poderes: la inteligencia del búho, la visión del águila y el valor del león. Si lo que regía la existencia antiguamente era la supervivencia, ¿cuánto debieron tardar en tallar varias piezas de cuerno de mamut, que es como está formada esta figura, para insinuar el movimiento y conferirle la autoridad de plantarse como un hombre León? 

La pregunta por el hombre pasa por la conciencia de su propia existencia, de su identidad dado que tiene memoria y pasado: “Este hombre León habla de un relato, la narración tiene que ver con los antepasados y la capacidad de imaginar y soñar, proyectarse en el futuro, ser el héroe que debía ser el hombre León”. El arte, aparte de ser inútil, como decía Oscar Wilde, es alimento espiritual, atributo del homo sapiens, gracias al cual se exhibe la inquietud del ser humano por lo trascendente y la representación de lo sagrado. 

Es difícil elegir una pieza que hable del hombre en todas sus dimensiones. Pablo López Raso, el director del Grado de Diseño y Bellas Artes de la UFV, cita al catedrático Mc Gregor cuando en su libro “Vivir con los dioses” habla de esta escultura y aclara que “no es tanto lo que representa, sino lo que esconde: el origen mismo del arte”.

Este hombre León se data hace unos 40.000 años y, aunque se conocen pinturas rupestres anteriores, son de animales. Es la primera vez que se representa en la prehistoria a una persona erguida que tiene la atribución de ser león. Lo interesante es la parte diferencial entre el hombre y el animal: su mente simbólica, su capacidad de expresión metafórica, lo cual introduce unas creencias trascendentes que van más allá de sí mismo y hablan del diálogo del hombre con el misterio, ya desde sus inicios.

También se refiere a los atributos de un hombre que vive en una naturaleza hostil y que le gustaría tener poderes: la inteligencia del búho, la visión del águila y el valor del león. Si lo que regía la existencia antiguamente era la supervivencia, ¿cuánto debieron tardar en tallar varias piezas de cuerno de mamut, que es como está formada esta figura, para insinuar el movimiento y conferirle la autoridad de plantarse como un hombre León? 

La pregunta por el hombre pasa por la conciencia de su propia existencia, de su identidad dado que tiene memoria y pasado: “Este hombre León habla de un relato, la narración tiene que ver con los antepasados y la capacidad de imaginar y soñar, proyectarse en el futuro, ser el héroe que debía ser el hombre León”. El arte, aparte de ser inútil, como decía Oscar Wilde, es alimento espiritual, atributo del homo sapiens, gracias al cual se exhibe la inquietud del ser humano por lo trascendente y la representación de lo sagrado. 

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Ilya y Emilia KABAKOV (1984). El hombre que voló al espacio desde su apartamento

Se trata de una obra de arte conceptual y una manifestación del mundo grupal, que se entiende por su contexto. El autor ucraniano y su mujer saben ser testigos de una época, en la que, a través de una instalación con un formato muy contemporáneo sin soporte físico, fabrican un ambiente para que el espectador se impregne de una experiencia y saque una idea o conclusión en su propia conciencia.

Pablo L. Raso argumenta que es una “situación disparatada”. Kabakov era ciudadano soviético que vivió bajo la dictadura comunista, por eso, la reflexión de la verdad tiene encaje con la de la propia libertad, ya que adecuarse a la realidad es el encuentro con la verdad. En aquel sistema totalitario, creador de ficción y falsas utopías, aspiraba al conocimiento cierto, sin engaños.

“Su obra sorprende porque el asiento con gomas recuerda a los inventos del Coyote en aquellos dibujos del Correcaminos”, bromea el director del Grado. Así, una persona que está sometida a la represión de sus ideas por parte de un sistema antidemocrático recrea un apartamento mínimo, forra las paredes de propaganda inmersiva y amenazante, y transmite el orgullo de la URSS por conquistar el espacio con el Sputnik: “Vivían en una gran mentira porque era un país donde las personas vivían con lo justo, sin lujos, en modo supervivencia y el autor trata de escapar de la realidad de manera surrealista y ridícula”.

De hecho, el subtítulo es: “Todavía no se lo ha encontrado”. En definitiva, refleja el sueño cualquier disidente y se puede ver el arte como un método de denuncia de la falsedad: “En esta ironía hay mucha verdad”, remarca el docente.

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Marc CHAGALL (1918). Sobrevolando la ciudad 

La pregunta ética es la pregunta sobre el bien, como aspiración natural del ser humano, más allá de que las circunstancias de la vida marquen otros derroteros que alejen de ese ideal y generen justificaciones. El profesor López Raso entiende que Chagall es un modelo, no solo por su obra, sino por su actitud ética en su trabajo y existencia.

Es un artista dentro de las vanguardias de París, “un verso suelto”, a quien los surrealistas lo aceptarán como antecedente. Es judío dentro de la Rusia zarista que vivió la Revolución Bolchevique, vivió concentrado en guetos, sin embargo, amó la vida y aspiró a la felicidad en medio de las persecuciones injustas. Lo más impactante es que cuando estaba en París visitando a su novia, con la que sale autorretratado volando, estalla la Primera Guerra Mundial, y se tuvo que quedar ahí. Tiene la suerte de reunirse con su amada, pero se corta su progresión artística.

En esta obra refleja metafóricamente la felicidad de la persona, la del artista, por vivir el amor. Le interesa el mundo de las fábulas, cuentos y leyendas, y se monta un mundo mítico a su medida en que surca los aires dentro de un estado de enamoramiento, que representa de manera literal.

Tiene que ver con el bien porque expresa la comprensión de un mundo que siempre es una oportunidad y bueno intrínsecamente. Cuando sube al poder Hitler que le provoca una nueva huida a EEUU, sigue apostando por una obra llena de amor y esperanza, devolviendo bien ante tanto odio y compartiendo la donación con la persona que más quiere.

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Paul GAUGUIN (1897-98). ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?

La imagen habla del sentido de la vida de Gauguin y del sentido de la vida de cualquier ser humano. Según el director López Raso, este autor no es, precisamente, ningún ejemplo de ética, más bien solo le interesó su prosperidad. Era corredor de Bolsa en París y decidió irse a pintar con sus amigos impresionistas, abandonando a su mujer y sus hijos. Paradójicamente, se dedicó a buscar el sentimiento puro del mundo primitivo, sin el veneno del interés material.

El cuadro lo hace al final de sus días, tras muchos viajes y una vida de vicios, obsesionado por las colonias oceánicas de Francia. En Tahití hizo de su trayectoria una búsqueda del placer, de hecho, es famoso por tener relaciones con mujeres menores de edad y transmitir la sífilis. Pero en este caso Tolkien hizo una reflexión sobre él que a Pablo López Raso también convence, y es que, aunque en su vida fuera muy canalla, en esa obra tan espectacular y de tanta calidad es donde está la región incorrupta de esa persona.

Lo cierto es que pinta el mural después de una mala experiencia: cuando vuelve a París con fama de artista, no tuvo el éxito esperado. Se arruinó aún más, le entraron los remordimientos, se enteró de la muerte de una hija, padeció diversas enfermedades (entre ellas, de hígado por la bebida) y cayó en una fuerte depresión. Unos amigos le animaron para volver a Tahití, pero cuando llegó intentó suicidarse.

La imagen, sobre tela de arpillera (de saco de patatas), transmite un momento de lucidez en el que se hace la gran pregunta: en qué consiste la vida y qué objetivo tiene. Esta obra es un testamento vital que recoge en qué consiste la vida. La narración va de derecha a izquierda: desde el nacimiento, pasando por la plenitud del fruto, las relaciones sociales, el totem trascendente, hasta la momia que representa el final del camino. El anciano y enfermo Gauguin entiende finalmente el sentido de la vida, que él no le ha dado

 

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Guillermo García, director musical: “La partitura es una punta de iceberg que recorro a la inversa para preguntarme qué sintió el autor”

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"Me cuesta comprender que no todo el mundo se dedique a la música clásica"

La música clásica ha perdurado a través de los siglos por lo que tiene de puente entre generaciones. Fue Chesterton quien escribió que la tradición es la democracia de los muertos, y es así como este género musical penetra en el horizonte del conocimiento humano hasta el presente universitario.

El director del Teatro de La Zarzuela, Guillermo García Calvo, se siente un privilegiado por poder asomarse a las obras de grandes músicos de la historia y sigue sorprendiéndose porque el planeta no se dedique a la música clásica. Bromea suponiendo que esta actividad fantástica es un secreto para que no sean demasiados.

Entrevista íntegra realizada por el Instituto Razón Abierta, en colaboración con la productora Logosfera del grupo Mirada 21

Vocación de líder

La historia de Guillermo empieza a los 7 años delante de un piano. Desde entonces ha dirigido orquestas en sitios tan importantes como Londres, Berlín, Florencia y en España en varias ciudades. Llega a este nivel de carrera profesional con el Premio Ópera XXI a mejor dirección musical y con una formación humanística que pasa por el puro placer de estudiar. Sus padres lo apuntaron a un pequeño estudio de música de Madrid y sin ninguna pretensión ni objetivos, solo por mero disfrute y curiosidad, llegó a ser quien ahora es. Siempre le ha interesado todo lo relacionado con el humanismo y las letras, en su casa se leía mucho y le encantaba ir a Misa por lo que tenía de espectacular, siente que quizá este disfrute tiene un punto de hedonista, pero así fue como llegó a la dirección, no por el poder ni el reconocimiento, sino por el repertorio operístico que no tenía en ningún otro instrumento.  

“Mi ascensión en la música fue muy natural y sin forzar, no fui consciente ni sigo siéndolo del poder que conlleva

En su recorrido le han acompañado importantes maestros con los que ha aprendido a pensar. La más decisiva fue su profesora Almudena Cano, ya fallecida, quien le animó a salir de España y estudiar en Viena. Considera que fue una “visionaria”, creyó en su talento y le impulsó a dejar el piano como instrumento de concierto abriéndole nuevos horizontes en el extranjero. Lamenta que no haya podido ver los frutos de su enseñanza. Desde el año 97 reside en Viena, su mujer es austríaca y sus dos niños son vieneses, por lo que compagina las dos culturas y los dos idiomas.  

Orquesta de mirada abierta

La misión universitaria de Razón Abierta a la hora de buscar la unidad del saber le lleva a hablar de la integración del conjunto de la orquesta. A su juicio, esta es un reflejo de la sociedad y de la necesidad del ser humano de formar una comunidad. El solista es la excepción. Y como director busca coordinar el grupo igual que si pudiera dar a un botón y crear una armonía. Incluso al hacer ópera, zarzuela o ballet, donde entra en juego el escenario y el equipo técnico, el arte es aún más total.  Se conecta con la infancia y disfruta en primera fila, expresa que “ser director es ser también espectador”.

Confiesa que sigue asombrándose todos los días cuando escucha a la orquesta. De hecho, lleva un mes trabajando en una producción muy compleja, The Magic Opal, y aunque vive el momento previo con muchos nervios, preguntándose por qué está ahí o por qué tiene que hacer eso, cuando empieza a funcionar lo vive como un momento mágico. Todos los días renueva la pasión, en cada dirección de orquesta, y lo considera una suerte enorme porque cada producción es distinta.

“Si no viviera la música con tanta pasión, de forma tan enriquecedora, no seguiría siendo director”

Experiencia de belleza

Para Guillermo García, el filósofo López Quintás, quien conecta la música clásica con la raíz del hombre, es una inspiración. “En la música alcanzar la belleza es algo que no tiene fin”, trabajar en el sonido, afinación, homogeneidad, frase musical, expresión emocional… son retos, y no hay otra actividad en el mundo que requiera tanto sacrificio, pero a la vez que permita optimizar tanto, porque no habrá una versión definitiva: “Nunca llegaremos a la perfección, eso es lo bonito del arte, el poder intentarlo”.

La relación con la belleza es su motivación diaria, porque en el fondo siempre la está buscando: no solo como una cuestión de balances, sino también desde una perspectiva conmovedora, para llegar al público con una belleza sin palabras, desde la sinceridad de las emociones. Se trata de conseguir conectar con la emoción que le produjo al compositor escribir esa música y poder transmitirla con sonido al público.

Dentro del proyecto formativo de la universidad que consiste en despertar a las preguntas, descubrir la verdad y decidir qué cambios efectuar en la vida, el director disfruta, sobre todo, del momento en el que ya no hay palabras y solo conecta con el lenguaje corporal y la mirada.

“En el concierto dejo de ser yo mismo y entro en un estado meditativo, me fusiono con el momento musical y estoy receptivo a abrir la puerta a otra dimensión

Y es que su vida no deja de encerrar cierta complejidad al tener la familia en otro un país y trabajar en dos países más aparte de España: “El momento de hacer música es algo como terapéutico, un bálsamo para mí, me siento después más feliz y optimista”.

La música abre a las preguntas

Como profesor de orquesta se muestra pedagógico y didáctico, le gusta captar el estado de concentración del grupo y es concreto y puntual en las directrices que les marca. Considera que es importante dar con la tecla adecuada para que todos se impliquen y para ello usa algunas metáforas. Por ejemplo, la obra Salomé de Strauss suena siempre muy fuerte, pero quiso hacer ver al grupo que en el libreto original es una joven adolescente y consiguió que la orquesta sonara más ligera y liviana, implicándose emocionalmente: “Encuentro la manera de seducir a la orquesta si me hago previamente las preguntas correctas”.

Precisamente, revela que las preguntas llegan con el estudio de una partitura abstracta que no tiene un texto literario detrás. Entonces se sienta al piano y se pregunta qué quiere el compositor: La partitura es una punta del iceberg emocional del autor, hago un recorrido a la inversa para averiguar qué sintió y lo que significa, la traduzco y luego la explico a la orquesta”.

ESTETICA RA

Rafael Alvira, filósofo: “Es imprescindible el diálogo interdisciplinar con base humanística para la formación de gobernantes” 

El filósofo y profesor de la Universidad de Navarra, Rafael Alvira, ha abierto las puertas de su casa al Instituto Razón Abierta de la UFV. A pesar de que acaba de salir de la UCI donde ha estado tres meses ingresado tras contagiarse de coronavirus, sigue expresando con fuerza algunas ideas clave en torno a temas como la política, la familia o la educación. 

En los tiempos actuales de pandemia, en los que los medios de comunicación cuestionan ciertas actuaciones políticas, Rafael Alvira rescata el concepto de Rousseau sobre que el sistema político actual no es solo eso, sino un dogma religioso, la religión civil del Estado: “por tanto, la democracia, como cualquier sistema político, no es algo demostrable, sino que se cree en su bondad, como se puede creer o no en la bondad de Dios”, declara. 

“Los partidos no tienen verdaderas escuelas de formación de gobernantes” 

Durante su reciente conferencia vía zoom a un grupo de universitarios chilenos, Rafael Alvira expuso que entre las características esenciales del buen gobernante está la capacidad de rectificar el orden de las cosas cuando es necesario, así como la capacidad de orientar a los ciudadanos en pro del bien común. Para hacer para que estas características no se queden en el ámbito filosófico y lleguen a la vida real de los políticos y, en consecuencia, de los ciudadanos, Alvira recomienda que las Facultades de Ciencias Políticas que no sean solo teóricas y unilaterales. 

“En vista de la imposibilidad de hacer una democracia asamblearia y que su organización tuvo que ser representativa, la consecuencia lógica fue el formato de los partidos en el que cada uno representa la totalidad. Por tanto, si lo característico de la democracia actual de partidos es que cada uno tiene un programa para todo, eso significa que la formación de políticos se hace en los partidos. Pero estos, salvo excepciones en el mundo, no tienen verdaderas escuelas de formación de gobernantes”.  

El otro lugar de formación de gobernantes son las Escuelas de Negocios, aunque su prioridad sea el gobierno de las empresas, a lo que Rafael Alvira añade: “algunas escuelas de negocios han empezado a formar gente para la política, pero todavía hay pocas. Resulta que tenemos un sistema más politizado que nunca (todos en democracia son participantes de la política), pero, sin embargo, apenas hay lugares de formación aparte de estas escuelas. Tienen aspectos positivos y otros más discutibles, pero muy pocas forman propiamente a políticos. En conclusión, en la democracia de partidos no hay apenas lugares donde se formen gobernantes”. 

“Para educar gobernantes se necesitan verdaderos maestros que den ejemplo” 

Rafael Alvira distingue entre instrucción y educación a la hora de forjar un buen gobernante: “en las Facultades se instruye, se dan enseñanzas, pero educar son palabras mayores, para eso hace falta algo muy fácil y a la vez muy difícil: el ejemplo. Las cosas fáciles la gente no las piensa, pero la persona que quiere dar ejemplo tiene que intentar vivir perfectamente aquello en lo que quiere ser ejemplar. Y, por otro lado, el educador no puede ser distante, porque si no, no conecta con el otro, no transmite su saber”. 

En este sentido, explica que el ejemplo debe ser, al mismo tiempo, teórico y práctico: “alguien que no entiende qué es el violín o el fútbol o la química orgánica tampoco puede vivirlo. Hay gente que sabe cosas de filosofía, etc., pero no lo vive porque no lo ha hecho propio, no lo ama, no ha juntado el conocer con el querer, no puede dar ejemplo ni ser maestro. En los tres ámbitos donde hay magisterio (familia, escuela e Iglesia) hay pocos maestros. Y si no hay un número suficiente de personas que den ejemplo no se pueden formar buenos gobernantes”.  

“Yo siempre cito a mi padre a quien tengo adoración. Decía que, si una persona a los 6 años no ha sido educada en una serie de cosas básicas, a los 16 ya es imposible. Por eso, hay muchos que a los 35 no han tenido ni un solo maestro”. 

“Si el Estado no protege a la familia denota inconsciencia e ignorancia” 

Rafael Alvira es autor de una extensa bibliografía sobre las grandes cuestiones del hombre: “La razón de ser hombre. Ensayo acerca de la justificación del ser humano”; “Filosofía de la vida cotidiana”; “El lugar al que se vuelve. Reflexiones sobre la familia”. Sobre este último libro, considera que la estabilidad del núcleo familiar repercute en el resto de las esferas de la vida y señala que tiene dos pivotes fundamentales:   

“El primero es considerar la unión como sagrada y cuando decimos que algo es sagrado significa que es intocable. Un matrimonio tiene que ser sagrado: es una tomadura de pelo infinita que, en España, sin dar argumentos, te puedas divorciar por ley. La familia es la institución más necesaria para la educación social y si el Estado contribuye a su destrucción denota una gran inconsciencia e ignorancia«. 

“Ya no existe una sola verdad sobre la dignidad humana” 

La neutralidad del derecho y la política no ha dejado de ser nunca un asunto polémico sobre el que se ciernen diferentes opiniones. Rafael Alvira lamenta que hoy día no exista una sola verdad sobre la dignidad humana y la idea de hombre que sustenta el Derecho esté marcada por las consecuencias de las revoluciones históricas: “la primera ley importante que dio la Revolución Francesa fue la del divorcio y la primera que en España se aprobó después de Franco también. Sin embargo, no hay nada que genere más estabilidad social que el matrimonio, y sin este no hay familia, y sin familia no hay educación posible. Hay estadísticas recientes sobre la falsedad de que a los hijos les dé igual la separación de sus padres”. 

Esto también afecta a los profesores universitarios y se manifiesta cuando están cansados de investigar y la rutina de la docencia les agota: “cuando un docente ha vivido en una familia sin solidez no ha aprendido las cosas fundamentales de la vida. Los matrimonios a la ligera van en contra de los niños, se favorece el capricho de los que se unen para destruir las vidas de los más pequeños mientras a los políticos les da igual».  

“Se debe perseguir un fin común que una a las personas” 

Según Alvira, una cosa es el carácter sagrado del matrimonio y otra los cinco grandes elementos que unen a las personas humanas: “la comunidad de lugar, mis paisanos; la comunidad de sangre, mi familia; la comunidad de cultura; la comunidad de ley, la misma Constitución política para todos; y la comunidad de lo común, que persigue un mismo fin y es la que más une. Las tres primeras son importantes, pero relativas; la cuarta es la más fuerte ahora, pero es en sí misma la más débil al ser superficial; en cambio, cuando dos personas se unen para formar una familia y demostrar lo que significa hacer el bien y amar a los hijos eso une muchísimo”

Esto mismo sirve para los gobernantes: “los políticos no se atreven a decir que aman España, que es su patria, porque desconocen su grandeza. España es una maravilla por la expansión mundial de su cultura y del cristianismo”. 

“Los nuevos gobernantes aprenden más trucos partidistas que verdadera filosofía política” 

La solución de la problemática política pasa por revisar la cuestión antropológica que subyace en las ciencias, al ponerlas en contacto con la filosofía y la teología: “el diálogo interdisciplinar con base humanística es imprescindible para la formación de gobernantes. En la UNAV, su fundador insistió en que la universidad debía perseguir los avances de la ciencia, pero con base interdisciplinar y humanista, sin la cual no se puede formar a las personas”. 

Esa doble formación es especialmente válida para gobernantes: “se presume de que todos los ciudadanos participan en política con un voto, pero está previamente manipulado, ya que la mayoría de los ganadores políticos, a los 6 meses de las elecciones, ven cómo cae su prestigio porque muchas de las cosas que habían dicho eran falsas”.  

Y pone un ejemplo: “me contaba un amigo chileno que había entrevistado hace unos años al jefe de una campaña electoral preguntando por qué nunca habló del aborto si a los 15 días de gobierno lo quiso legislar. El político le contestó que no podía haberlo dicho en campaña. Como vemos, es un sistema en el que se aprenden más trucos partidistas que verdadera filosofía política, muchos políticos no tienen los rudimentos de la filosofía política, teórica y práctica, necesarios para ejercer”, concluye. 

Collamati Dante Razon Abierta

Giovanni Collamati, profesor de Historia de la Universidad CEU San Pablo: “Dante educa al lector con un lenguaje que busca la verdad y el fin último del hombre”

El influjo de Dante Alighieri llega hasta nuestros días a través de ámbitos tan distintos como pueden ser la historia, la política y la literatura, pero a la vez tan unificados en el haber del ser humano. Lo cierto es que Dante “es un personaje pop”, como expresa el organizador de la jornada, Giovanni Collamati, y, por eso, sigue siendo actual en la identidad nacional e internacional: “Hay videojuegos recientes inspirados en el infierno de Dante, muchos letrados a lo largo de la historia y dramaturgos se han inspirado en el mundo dantesco para situar sus obras o nuevas reflexiones, con lo cual, en alguna medida, Dante es un lenguaje”. 

El pasado noviembre tuvo lugar en la Universidad San Pablo CEU la Jornada de Estudios sobre la figura de Dante, organizada por la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria. El catedrático historia medieval, Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña, explicó la idea dantesca de imperio como jurisdicción mundial. Mientras que Alfonso Marini, de la Sapienza de Roma, desveló los vestigios de Francisco de Asís en su poesía. De esa misma Universidad, Francesco D’Angelo, reflexionó sobre las consideraciones del siglo XIII sobre un lejano rey noruego, y Eduardo Baura García, doctor en filosofía medieval y profesor de la Universidad CEU San Pablo, se retrotrajo a la Edad Media junto con el profesor Collamati, para contemplar las monarquías con los ojos de Dante.  

“Dante puede ser, y debe ser, estudiado, porque como medievalista que soy, representa perfectamente la Edad Media. Estudiar a Dante es estudiar la Edad Media, estudiar la Edad Media es estudiar el hombre. Aunque hayan pasado siglos, hay realidades de la persona que no cambian y a nosotros nos interesa igual lo que cambia como lo que no”, declara. 

Diálogo entre el estudio técnico de la obra de Dante y su deseo de saber  

Giovanni Collamati argumenta que cada terceto de la obra de Dante es el engranaje de un mecanismo mucho más amplio que guía al lector a través del mundo ultraterreno (infierno, purgatorio y paraíso) y que, al mismo tiempo, revela toda la humanidad de Dante como representante de un género entero: el género humano. Estudiando cómo veía Dante a los poderosos de su tiempo podemos preguntarnos qué sabemos nosotros de nuestro tiempo, de los que ahora están gobernando el mundo. La imagen que tenemos de ellos está filtrada, la de Dante también, y cualquier verso suyo nos llama a conocer el mundo que tenemos alrededor.  

La búsqueda de la verdad 

Odiseo es un personaje particular: está en el infierno, va contra los dioses porque es soberbio, pero al mismo tiempo lo que le mueve es la búsqueda de la verdad. Dante es un hombre que todo el tiempo se está preguntando a lo largo de su obra cuándo empieza el pecado y hasta dónde llega la humanidad. No piensa que todo lo que haga sea automáticamente malo, sino que le gusta preguntarse sobre el límite y hasta dónde puede llegar un hombre en la búsqueda de la verdad. Y lo que está claro es que debe orientar esa búsqueda a lo que de verdad importa: la cuestión epistemológica. 

La obra entera de Dante está orientada en una dirección: empieza en el infierno y se limpia en el purgatorio para luego llegar al paraíso. De tal manera que cuando está frente a la Virgen, que gracias a ella tiene el permiso de mirar a la Trinidad, el privilegio es mirar como ser humano. Solamente pasando por las tres partes del mundo ultraterreno podía alcanzar la visión plena de la verdad. Por un lado, está el impulso interno del hombre de buscar el conocimiento, pero también hay que saberlo afinar, y Dante lo dirige al último canto del paraíso: la contemplación de la Trinidad.  

La amplitud del horizonte a través de los símbolos literarios 

Lo que es interesante es que es que “La Divina Comedia” es una obra para todos, cualquiera la puede leer: “Puedes encontrar tranquilamente el último gossip del momento en Florencia cuando Dante era joven o los pequeños problemas del barrio, alguien que le cayera particularmente mal se daba una pequeña satisfacción poniéndole en el infierno con los condenados, pero al mismo tiempo te encuentras grandes disputas teológicas con problemas de entonces, de tipo trinitario o con las corrientes de pensamiento tomistas o aristotélicas; está todo unido y perfectamente organizado en esta obra, te va educando como lector”. 

Explica que el infierno es una parte sencilla de leer a la que un hombre medio de aquel tiempo puede acceder y poco a poco se van dando nociones, cambiando el lenguaje, hasta que se eleva el contenido. Al final, el paraíso acaba con el amor que mueve el mundo, que es Dios. Es decir, se empieza de lo más bajo, literalmente debajo de la tierra, y se acaba mirando a las estrellas, que están más arriba.   

Collamati Dante Razon Abierta

El diálogo de la ciencia con la teología y la filosofía 

Giovanni Collamati comenta que “es extremadamente fácil porque todo te permite dialogar con la filosofía y la teología”. Y añade: “Cualquier campo de sabiduría tiene que ver con el hombre, el hombre que piensa, el hombre que aprende, y automáticamente esto ya es filosofía. Si luego el hombre se da cuenta de que no está solo, ya se puede abrir también a la teología”.  

Es importante dejar siempre abierta una parte de misterio: “Vivimos en una cultura, una civilización, donde se da muchísima importancia a la duda en general, herencia de la edad más moderna, y nos ha llegado la idea, que personalmente no comparto en su totalidad, que impulsa al profesor a levantar dudas, pero yo creo que también tiene que haber respuestas, que no tienen por qué ser completas, pero hace falta demostrar que se tiene la valentía suficiente como para tenerlas y, al mismo tiempo, es fundamental siempre dejar un poco de misterio para que el trabajo que quede por hacer lo hagan los alumnos. Lo peor que te puede pasar es que un estudiante te diga: entonces, ¿qué tengo que pensar? ¡No! Evidentemente, no me ha entendido. El objetivo es que él reflexione, por lo que siempre hay que dejar una parte de misterio, para que pueda preguntarse y encontrar allí lo que yo creo que hay allí y que él también podría descubrir”. 

Despertar al asombro 

El asombro es lo que se busca en todo público universitario, pero falta capacidad para sorprenderse. En un mundo donde la sorpresa es muy difícil porque tenemos todo a nuestra disposición, ¿cuántos de nosotros podemos asombrarnos al descubrir un ser viviente como un león, por ejemplo? Hay que buscar el asombro, darle al alumno la capacidad de sorprenderse con el mundo que le rodea, descubrirlo de verdad, no solo porque lo han visto: ver no significa conocer

Las jornadas sobre Dante Alighieri forman parte del camino que todo estudiante puede emprender dentro de la universidad, que tiene como misión guiar y acompañar en el camino de la búsqueda de la verdad.

VeroFdzRazonAbierta

Verónica Fernández, profesora de la UFV: “Hay que superar el conflicto entre la ciencia y la fe que solo fragmenta a la persona”

El seminario Diálogo Fe y Ciencia en Educación, que ya va por su segunda edición, arranca este año con fuerza con un para qué muy claro: renovar la mirada integral de los profesores. Verónica Fernández, una de las impulsoras del seminario junto con Jesús Alcalá,  constata que, en la actualidad, por un lado, se explica la ciencia, que tiene algo grande que decirnos y, por otro, la religión, como si esta contradijera o inhibiera lo que la ciencia tiene que decir. Así, en la formación de una persona se genera una fragmentación y lo comprueba en sus propias clases universitarias donde encuentra estudiantes que hablan de la creación de Adán y Eva, por un lado, y por otro, de la teoría de la evolución de Darwin. 

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El seminario busca el diálogo entre la fe y la ciencia, pero no solo, también pretende incorporar esta reflexión a las asignaturas de ciencias y religión de la ESO y Bachillerato, así como establecer una red de profesores y centros que puedan compartir los resultados. Para ello, se organizarán mesas de trabajo, conferencias, dinámicas, talleres y habrá diversas formas de interacción para asentar los frutos del encuentro, que podrá seguirse online desde enero una vez al mes y a partir de junio presencialmente.  

En el binomio fe y ciencia surge la idea de si alguna de estas disciplinas necesita más a la otra. Por ejemplo, el filósofo de teoría política Frederick Wilhelmsen decía que ciencia sin metafísica es incapaz del bien, o la alemana Hannah Arendt en su “Condición Humana” advertía de los peligros de un hombre dominado por el “know how” que hace muchos avances con su tecnología, pero piensa cada vez peor.

Verónica Fernández ataja la cuestión asegurando que no existe ninguna confrontación entre ambas, sino más bien no hay que perder de vista quién es la persona, que tiene una parte trascendente, pero también posee una inteligencia y una capacidad para acceder a esa búsqueda de la verdad: “No es una más que la otra, no existe lucha, hay que ver cómo se integran las dos y una ilumina a la otra”. Y añade: “La ciencia te hace ver lo capaz que es la persona de avanzar en el conocimiento y la fe tiene mucho que aportar a todo esto, ya que ese avance no es solo para mostrar que el ser humano lo puede todo, sino que tiene unos límites, ¿para qué tanta técnica?, ¿está la técnica al servicio de la persona o la persona al servicio de la técnica? El seminario quiere hacer ver que no hay conflicto ciencia-fe, sino que llega un momento en que la razón es limitada y se hace preciso acoger lo que la fe suma”. 

¿Cuál sería el diagnóstico del estado actual de esa relación? Verónica  asegura que no hay relación, que está totalmente fragmentada, la ciencia va por su lado y la religión también da un paso atrás.

De nuevo, recuerda cuando sus alumnos le comentan que en casa les obligan a creer, pero se preguntan si vienen del mono: “No hay unidad de pensamiento, los jóvenes de hoy están desintegrados y es necesario introducirles una realidad que no sea solo tangible, en armonía con la tangible”.

También se debe a un problema de desconocimiento: “Hay que difundir lo que es verdad, que está ahí y es comprobable. Los hombres que nos precedieron tenían un Dios sin mundo, pero los de ahora tenemos un mundo sin Dios”. En palabras del profesor UFV, Juan Jesús Álvarez, la verdad es sinfónica y es preciso buscar todas sus caras para completarla. 

Jorge Lopez UNAV genero

“Las implicaciones bioéticas de los tratamientos para transición de género en personas menores de edad”

José López Guzmán, profesor UNAV: “No somos conscientes de la gravedad que tiene administrar bloqueadores de la pubertad a menores para cambiar de sexo”  

El pasado 25 de noviembre se se celebró en el salón de grados de la Universidad Francisco de Vitoria la conferencia titulada «Las implicaciones bioéticas de los tratamientos para transición de género», organizada por el Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria. El acto tuvo el privilegio de contar con José  López Guzmán como ponente. El Dr. López es coordinador del área de humanidades farmacéuticas en la Universidad de Navarra.

 

Jorge Lopez UNAV genero RA

En la búsqueda de la verdad que planea sobre el espíritu universitario parece oportuno ahondar en la evolución del concepto de niño en la historia, ya que el modo en que se define la infancia tiene ciertas consecuencias morales, sobre todo, a la luz de la llamada transición de género. 

José López Guzmán y Sagrario Crespo, profesora de bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, están inmersos en una investigación sobre los tratamientos farmacéuticos en estos menores con el objetivo de que en el ámbito sanitario haya una información adecuada al respecto de tal manera que se sepa que son experimentales y, por tanto, de los que se derivan unos riesgos, y que se pueda generalizar una visión holística del ser humano en un proceso como este. 

¿Qué significa ser púber?

La adolescencia es ese periodo de tránsito a la edad adulta en el que se registran importantes cambios físicos y emocionales, y que terminan alrededor de la segunda década de la vida. Según la OMS, abarca entre los 10 y los 19 años. Este inicio de la pubertad implica la interacción de varios factores, ya sean genéticos o ambientales, así como diversos cambios hormonales.  

Los adolescentes no son un grupo homogéneo, ni su desarrollo madurativo sigue ritmos continuos o uniformes, pero sí que comparten una serie de características comunes como la importancia de la relación con sus iguales, la imagen corporal o el desarrollo de su identidad. Se trata de una larga travesía en la que es necesario acompañarlos desde la multidisciplinariedad del conocimiento, ya que las decisiones que se toman con esta edad pueden hacerlos más vulnerables, por ejemplo, respecto al inicio de la llamada transición de género.  

En este sentido, los ponentes advirtieron de la gravedad de recurrir a bloqueadores de la pubertad para suprimir la expresión hormonal y sus caracteres sexuales, ya que, desde una perspectiva bioética, los tratamientos existentes pueden impedir un proyecto de vida satisfactorio a medio y largo plazo. 

¿Qué pasa cuando un menor tiene una duda de identidad?

Hay dos opciones cuando un menor expresa una duda identitaria. Por un lado, existe lo que se llama “espera vigilante”, es decir, no intervenir directamente, sino ver su desarrollo sin coaccionar a la persona, para que se vaya encontrando a sí misma a lo largo de un periodo de búsqueda de afectividad, nicho social, etc. Y, por otro lado, una intervención farmacológica, que recurre a la supresión directa de hormonas sexuales y la ejecución de un parón en su progreso madurativo. 

José López reveló que “actualmente, hay una tendencia a optar por la segunda opción, pero no es algo neutro como se intenta hacer ver, ya que si damos bloqueadores de la pubertad a un menor estamos condicionando al sujeto para tomar después otro tipo de hormonas”. Y añade: “Si el objetivo es buscar lo mejor para el niño, lo interesante sería hacer un acto de prudencia a la hora de escoger las alternativas, el principio debe ser el de precaución, elegir la medida que tiene menos repercusiones”. Para ello, el requisito es hacer un diagnóstico seguro y lo cierto es que no hay certeza de que alguien es transexual cuando es púber. 

Protocolos de diagnóstico: el origen de la duda

En el caso de los menores, la evaluación del propio usuario es difícil de validar, ya que es preciso descartar circunstancias vitales que pueden confundirle con su sexualidad, por ejemplo, una fantasía de enamoramiento o una búsqueda de la propia aceptación. De hecho, en la mayoría de los protocolos internacionales se busca que esta percepción desaparezca porque “patologiza el transexualismo”, según explicó José López: “Si queremos proteger al menor hace falta un segundo diagnóstico, descartar otros factores antes de medicar, saber qué le lleva a tomar esta decisión”.  

Hay muchos estudios empíricos que evidencian que cuando no se interviene, hasta un 90% de casos dejan de ser transexuales después de la pubertad, lo que indica que es necesaria una comprensión holística de todo el proceso: “No podemos meter a los menores en un embudo de tratamientos que no son adecuados para su edad”, afirmó. 

Un caso práctico

El caso de Keira Bell fue muy comentado por la equivocación que se produjo en la administración de hormonas y sus repercusiones. Cuando Keira se identificó con el sexo masculino fue remitida a una clínica que le administró los bloqueadores de la pubertad y después el resto de las hormonas cruzadas. Sin embargo, desilusionada por sus diferencias con un hombre, a los 20 años se sintió confundida para entrar en el quirófano y buscó volver a identificarse con una mujer. Declaró ser una “chica con barba, aislada y esclava de la testosterona para toda su vida”.  

En el juicio se demostró que su consentimiento en la clínica había sido inválido por su falta de capacidad de comprensión a esa edad y que se le había dado una información sesgada que le impidió saber a qué se enfrentaba en los años venideros. La evidencia científica, pues, argumenta que el cerebro del preadolescente no percibe el riesgo como tal, ni es consciente de las consecuencias de una decisión así a largo plazo, todavía menos en situación de estrés.  

¿Beneficios o riesgos?

Si tenemos en cuenta los efectos secundarios de la alta medicalización, las consecuencias físicas son evidentes: reducción de talla, cambios de humor, síntomas depresivos, problemas de crecimiento, modificación en la densidad mineral ósea, indicios premenopáusicos, problemas de fertilidad, etc. Jorge López se sirve de esto para pensar que “es engañoso hablar de ausencia de intervención en un tratamiento farmacológico si ya se está cambiando la altura del menor con los fármacos”. 

Respecto a la posibilidad de reversibilidad hay mucha incertidumbre sobre la cuestión. Incluso hay países del entorno que han retirado estos tratamientos para menores por la falta de claridad de los efectos a largo plazo.  

Por último, hay que tener en cuenta que son medicamentos of the label, es decir, fuera de ficha técnica: no aprobados para ese efecto, son medicamentos no admitidos para lo que se administran y sin seguimiento adecuado. Jorge López confiesa que esto es así porque “a los gobiernos no les interesa invertir económicamente en hacer estudios de verificación de bloqueadores hormonales y que salgan resultados inesperados”. Ante esta paradoja, advierte de que no son inocuos, dado el largo plazo en el que se administran sus dosis y para una finalidad contraindicada. 

Conclusiones

-La dignidad humana remite a la necesidad de proteger a las personas más vulnerables, sobre todo, los menores. 

-El deseo de aliviar un sufrimiento es loable, pero ante la irreversibilidad es necesario tener precaución. No hay que olvidar que el tratamiento es experimental y debería conllevar mayor rigor. 

-Debe haber una visión de conjunto en las consecuencias farmacológicas de los tratamientos. Hace falta mayor investigación, ya que mucha bibliografía está sesgada y no hay consistencia. 

-A medida que aumenta la conciencia identitaria, baja la calidad de los beneficios e intervenciones, lo que lleva a priorizar terapias no invasivas para paliar la angustia de este colectivo y optar por la espera vigilante como opción más adecuada. 

Preguntas: ¿Existe una idealización del otro sexo?

  1. Psiquiatras franceses y americanos plantean que la terapia de menores con conflicto de género debe empezar por contemplar el origen de ese conflicto y no por dar unos tratamientos farmacológicos. Todos coinciden en que hay un inicio que se articula en torno a diferentes problemáticas, ya sea el maltrato del padre, una burla escolar por no tener pecho, un canon de belleza muy marcado en redes sociales o la llamada personalidad por contagio en amigas que se suman a realizar un mismo cambio… En general, son personas que no se gustan y no se aceptan. Como en la anorexia, no se arreglaría haciendo una liposucción y poniéndose a régimen, sino manifestando la distorsión.
  2. Biológicamente, se habla de una enzima que produce cambios hormonales en el desarrollo fetal, pero sigue sin ser determinante. Es solo una predisposición, pero no se tiene que desarrollar necesariamente. De hecho, la catedrática Natalia López Moratalla ha estudiado que, aunque existan circuitos neuronales diferentes en las personas transexuales, no son cruciales dada la plasticidad del cerebro después de pensar que se quiere ser transexual. Es decir, no hay genes transexuales ni cerebros transexuales. Y por esto, los bloqueadores de la pubertad son arriesgados y poco prudentes, administrarlos sería patologizar a un niño. Es preciso dejar al margen la ideología y las presiones económicas para empezar a hacer estudios con potencia estadística y ensayos clínicos farmacológicos rigurosos, para no ir en detrimento de la seguridad de las personas transexuales.

  3. Hoy no está bien visto decir que un niño con esta medicación tiene sofocos, no ha crecido o pierde su inmunidad. Pero es una barbaridad empezar por el tratamiento, ya que hay muchos arrepentimientos tras una mastectomía, por ejemplo, y son enfermos de por vida, a nivel fisiológico y psicológico, que sufren mucho por la incertidumbre de saber cómo van a quedar tras una operación quirúrgica. No solo padecen los dolores físicos, sino que no quedan contentos porque les prometen una felicidad que no pueden alcanzar. Un estudio reciente de la Universidad de Pensilvania revela que la tasa de suicidios en personas transexuales es un 40% mayor que en la población general después de empezar el tratamiento, precisamente por la idealización del otro sexo, se genera una tensión enorme por no llegar a ser aquello que buscan. Hace falta información real, además de atender otros daños colaterales a los familiares que necesiten apoyo psicológico o mitigar la ansiedad que generaría una posible falta de fármacos por fallo de abastecimiento, que pueda implicar un retroceso.

  4. En resumen, y después de 20 años de experiencia como investigador en el ámbito de las personas transexuales, José López aclara que no son personas sexualizadas, sino que tienen un problema de no identificación con su cuerpo y se hallan en exceso centrados en sí mismos, además de sufrir por la sensación de no ser comprendidos por la sociedad: “Hoy las operaciones son estéticas, no funcionales, y hay mucha preocupación por hacerse continuamente intervenciones para que con el tiempo consigan ser lo que quieren ser, si es que esto fuera posible”, concluye.  

Alicia Hernando, investigadora del ICS de la Universidad de Navarra: “La medicina debe tener en cuenta todas las dimensiones del hombre, no solo la física”

LA CUESTIÓN DEL SER EN LOS CUIDADOS PALIATIVOS

Bajo el título “Un recorrido literario en la obra Velad conmigo de Cicely Saunders”, Alicia Hernando ha publicado un interesante artículo sobre la importancia de los cuidados paliativos en una sociedad necesitada de respuestas en la última etapa de la vida. 

Alicia Hernando es especialista en Lenguas Clásicas y Lengua y Literatura Española y ha sido profesora durante 11 años. Actualmente es Personal Investigador en Formación (PIF) en ATLANTES Global Observatory of Palliative Care, en ICS, en la Universidad de Navarra. 

De la mano de grandes autores como Tolkien, Lewis, Golding o Frankl recorre sus principales líneas argumentales en paralelo a la propia narrativa humana que busca, sufre y se pregunta. Precisamente sobre esta reseña se encuentra profundizando actualmente en su investigación para la tesis doctoral. 

Este ámbito médico, explica Alicia Hernando, no solo debe reducirse a un tratamiento, sino que, gracias a todo un equipo interdisciplinar, que involucra médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud, ha de poner en marcha un acompañamiento más completo, extensivo a las familias, ya que con el paciente sufren también sus seres queridos y necesitan de otras especialidades sanitarias como la psicológica. 

En este sentido, la enfermera británica Cicely Saunders es un pilar fundamental sobre el que se apoya este modo de cuidar, dado el valioso aprendizaje que se deriva de su trabajo en aquel hospice de enfermos terminales a los que acompañó hasta su muerte: “Cicely nos dice que es preciso velar por cubrir un sufrimiento que es total, no es un dolor físico solamente, sino social, espiritual y existencial. La medicina que propone los cuidados paliativos alivia otros aspectos y ahí entran en juego estos valores tan importantes mencionados en el blog”. Continúa comentando que “a veces, esto implica un acompañamiento psicológico profundo, otras veces es solo estar ahí, guardar silencio y dejar que el paciente se abra para resolver los conflictos que van detrás y le hacen sufrir de otra manera. Pensamos en un ELA o un cáncer terminal, pero hay otros aspectos que abordar, la persona también sufre porque se siente una carga, o porque económicamente tiene que hacer frente a una serie de situaciones, o cree que hay conflictos que no ha podido resolver con anterioridad…, es decir, el final de la vida no solo es sufrimiento médico, sino una situación más compleja”. 

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Conferencia de David Clark sobre «Cicely Saunders: su vida, su trabajo, y su legado»

Alicia Hernando argumenta que la visión integral del hombre en todas sus dimensiones hace plantearse si el binomio paliativos-eutanasia es real: “El debate se ha polarizado y es fundamental romperlo, se juega con la semántica, con los eufemismos: ¿es una ley que ayuda para morir?, ¿hay verdadera prestación de ayudas? Son términos que calan en la sociedad con un fin que se absorbe de modo concreto, aunque no entraría tanto en ese debate, sino en cómo dar a conocer mejor los cuidados paliativos, que en sí son buenísimos.  

La intención con este enfoque en todo caso es aliviar el sufrimiento hasta el momento último. La ley de eutanasia justifica la muerte arguyendo que se llega a un punto en que ya no se puede hacer más y que en esa situación crítica es justificable morir, pero Alicia Hernando insiste en que esto se entiende mal: “En ese punto crítico termina el tratamiento con fines de curar, pero no el control de síntomas, tú puedes aliviar el dolor de distintas maneras. Los paliativos persiguen sanar en el sentido profundo del término, no solo físicamente, sino en una perspectiva psicológica, existencial y espiritual, que es lo que no ha llegado aún a descubrir la sociedad, de hecho, no conozco a nadie que sepa lo que son los cuidados paliativos y no lo valore de forma positiva tras haberlo vivido”, confiesa. 

Pone el ejemplo de un doctor que trató a una mujer con sufrimiento refractario que le pidió la eutanasia, pero entraron en un diálogo de comprensión en el que él entendió que ella llegaba agotada, ya no podía más, y frente a eso le hizo una propuesta: “bien, ya hemos hablado de lo que no, ahora hablemos de lo que sí, lo que los paliativos pueden hacer por ti”, a lo que la paciente contestó: “Te doy dos días”. Finalmente, la mujer asumió una experiencia de sedación paliativa que fue buena y tuvo un gran eco en la familia. En definitiva, considera que si se conocieran verdaderamente los cuidados paliativos no habría manera de decir que no a ellos: “Por supuesto que hay límites, pero hay que dar a conocer qué son y distinguirlo de lo que nos llega a través de los medios de comunicación, la gente no sabe lo que implican del todo por una manipulación del lenguaje”. 

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En esa línea de compromiso con el diálogo entre la ciencia y el hombre, Alicia Hernando encuentra muchos argumentos razonables para ampliar el horizonte académico desde las propias Facultades de Medicina: “En todo currículum hace falta ahondar en la asignatura de medicina paliativa, es fundamental que las reflexiones de los alumnos toquen la cuestión del ser, que se propague la intención médica de curar en todos los aspectos, hay que seguir insistiendo para que la medicina avanzada pueda llegar a todas las universidades”.  

Frente a la paradoja de que en un quirófano se esté salvando una vida y justo en otra sala se pueda estar quitando otra se nos presenta un panorama complejo: “Nuestros vecinos portugueses ya han aprobado la ley de eutanasia y en otros países están viendo la posibilidad de abrir estas realidades más allá del sufrimiento refractario. Ante este panorama adquiere más relevancia, si cabe, la formación en cuidados paliativos y que las diferentes disciplinas contribuyan a cuidar a la persona en su complejidad humana”, concluye.  

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Jorge López en un congreso de la Universidad de Notre Dame: «La dignidad humana no es un mérito que se consiga o se pierda según el comportamiento de cada uno»

Entrevistamos a Jorge López, decano de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad Francisco de Vitoria, sobre su ponencia en el Congreso “I Have Called You by Name: Human Dignity in a Secular World, organizado por el centro Nicola Center for Ethics and Culture de la Universidad de Notre Dame.  

En tu ponencia titulada “Human dignity, vulnerability and education”, ¿qué implicaciones antropológicas, epistemológicas, éticas y de sentido conlleva el concepto de dignidad humana?  

La “dignitas” del ser humano descansa en quién soy (imagen de Dios) y en lo que estoy llamado a ser (comunión con Dios): son dos aspectos interrelacionados y que no se pueden separar, el primero ontológico y el segundo teleológico. Me parece que este segundo aspecto tiene que explorarse más. Pienso en personas con alguna discapacidad, pero incluso en el mejor dotado: mirando lo que estamos llamados a ser, a vivir en comunión con Dios y con los demás, se comprende y valora mejor nuestra situación actual, siempre precaria. La comunión es el mayor de los bienes porque es la vida de la Trinidad que Dios mismo nos ofrece. 

El nombre nos aporta una identidad, pero, ¿es posible perderla en un ambiente concreto en el que prima cierto tipo de educación?  

Nuestra identidad más profunda, el nombre que llevamos grabado ontológicamente como un sello imborrable, no se pierde. La educación nos ayuda a vivir esa identidad, a ser lo que estamos llamados a ser, a partir de lo que somos. Mi propuesta es que la educación y la vida misma tienen como meta la comunión que es reflejo de la vida misma de Dios. En mi conferencia he tratado de unir dos aspectos aparentemente contrarios: la perfección y la vulnerabilidad desde esta comprensión de la comunión como telos o meta de la vida humana. Perfección entendida como presencia de comunión más que como ausencia de defectos. Vulnerabilidad entendida como aspecto positivo de la afectividad -y condición del amor afectivo- en orden a la comunión, más que como privación. 

Vulnerabilidad alude a una falta de protección frente a algo, que nos hace estar expuestos a los peligros, ¿cuál crees que es la mayor dificultad a la que nos enfrentamos en la tarea educativa “en un mundo secular” (como se indica en el nombre de este Congreso) y qué crees que nos puede salvar?  

La experiencia de vulnerabilidad la tenemos todos y esto mismo puede ser un camino de encuentro con los no creyentes o con quienes sufren el “escándalo” del sufrimiento. Si mi sufrimiento es irrelevante para Dios, si no le afecta, entonces Dios me resulta irrelevante. Pero Jesús mismo es vulnerable como nosotros: “uno de la Trinidad ha sufrido”, como decía san Gregorio Nacianceno. Si la vulnerabilidad no es una privación, sino que puede ser reformulada positivamente, podemos afirmar que nuestro Dios Tri-Uno es vulnerable en su relación con nosotros. En mi charla me atrevo a decir que Dios es el ser más vulnerable -y más perfecto- pues no puede no amar y todo lo que nos pasa le afecta.

Por otro lado, nuestra experiencia personal de amor confirma que cuanto más amamos y más buscamos la comunión, más nos afecta todo. Nuestra propuesta educativa como universidad ha de propiciar que amemos mucho, que deseemos mucho y bien, conscientes de que esto implica estar dispuestos a sufrir y gozar con y por el otro. Vale la pena.