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Razón abierta: el legado de Benedicto XVI a través de sus discursos

A través de algunos discursos pronunciados por el Papa Benedicto XVI nos adentramos a ciertas nociones de uno de los más grandes pensadores de nuestro tiempo: sobre la relación entre fe y razón, de la Teología y de la Filosofía y sobre la razón abierta.

Mark Bray, CC BY 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by/2.0, via Wikimedia Commons

Benedicto XVI ha sido figura destacada en el mundo de la teología y la filosofía. Antes de ser elegido Papa en 2005, ya había desarrollado una sólida reputación como teólogo y académico, con una amplia gama de publicaciones y conferencias sobre temas como la teología moral, la historia de la Iglesia y la filosofía cristiana. Durante su mandato como Papa, Benedicto XVI se esforzó por promover la razón y el diálogo interreligioso, y defendió la importancia de la tradición cristiana en la sociedad moderna.

A continuación se recogen extractos de discursos Benedicto XVI que tratan temas como la razón abierta, la relación entre fe y razón, así como la importancia de la teología y la filosofía: conceptos sobre los que Benedicto XVI hizo énfasis a lo largo de su vida:

La ética de la investigación científica y la necesidad de un diálogo entre razón y fe en el desarrollo moderno.

«Se debe reconocer sin reservas lo que tiene de positivo el desarrollo moderno del espíritu: todos nos sentimos agradecidos por las maravillosas posibilidades que ha abierto al hombre y por los progresos que se han logrado en la humanidad. Por lo demás, la ética de la investigación científica -como ha aludido usted, Señor Rector Magnífico-, debe implicar una voluntad de obediencia a la verdad y, por tanto, expresar una actitud que forma parte de los rasgos esenciales del espíritu cristiano. La intención no es retroceder o hacer una crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y de su uso. Porque, a la vez que nos alegramos por las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, vemos también los peligros que surgen de estas posibilidades y debemos preguntarnos cómo podemos evitarlos. Sólo lo lograremos si la razón y la fe se reencuentran de un modo nuevo, si superamos la limitación que la razón se impone a sí misma de reducirse a lo que se puede verificar con la experimentación, y le volvemos a abrir sus horizontes en toda su amplitud. En este sentido, la teología, no sólo como disciplina histórica y ciencia humana, sino como teología auténtica, es decir, como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe, debe encontrar espacio en la universidad y en el amplio diálogo de las ciencias«.

Discurso en la Universidad de Ratisbona. Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones. 12 de septiembre de 2006

La religión y la democracia necesitan de un diálogo profundo y continuo para ayudar a purificar y a iluminar la aplicación de la razón a la moralidad y a la solución de problemas sociales y éticos complejos.

«Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil. Aquí reside el verdadero desafío para la democracia. La reciente crisis financiera global ha mostrado claramente la inadecuación de soluciones pragmáticas y a corto plazo relativas a complejos problemas sociales y éticos. Es opinión ampliamente compartida que la falta de una base ética sólida en la actividad económica ha contribuido a agravar las dificultades que ahora están padeciendo millones de personas en todo el mundo. Ya que «toda decisión económica tiene consecuencias de carácter moral» (Caritas in veritate, 37)… En este sentido, el papel de la religión en el debate político no es tanto proporcionar dichas normas, como si no pudieran conocerlas los no creyentes. Menos aún proponer soluciones políticas concretas, algo que está totalmente fuera de la competencia de la religión. Su papel consiste más bien en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos… Por eso deseo indicar que el mundo de la razón y el mundo de la fe -el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas- necesitan uno de otro y no deberían tener miedo de entablar un diálogo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilización».

Discurso en Westminster Hall. 17 de septiembre de 2010.

El Papa tiene la misión de mantener despierta la sensibilidad por la verdad y de invitar a la razón a buscar la verdad, el bien y a Dios, y a descubrir las luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana.

«¿Qué tiene que hacer o qué tiene que decir el Papa en la universidad? Seguramente no debe tratar de imponer a otros de modo autoritario la fe, que sólo puede ser donada en libertad. Más allá de su ministerio de Pastor en la Iglesia, y de acuerdo con la naturaleza intrínseca de este ministerio pastoral, tiene la misión de mantener despierta la sensibilidad por la verdad; invitar una y otra vez a la razón a buscar la verdad, a buscar el bien, a buscar a Dios; y, en este camino, estimularla a descubrir las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y a percibir así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro».

Discurso preparado por Benedicto XVI para el encuentro con la universidad de roma «la sapienza». 17 de enero del 2008.

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