Laura Martín, directora del Grado de Educación: “El aprendizaje solo tiene sentido si es en relación con la vida, contribuye a hacerse preguntas y quiere un bien para otro”

El Congreso Internacional La potencia educativa de la Relación, que tendrá lugar los próximos 7 y 8 de octubre, supone una oportunidad para profundizar y analizar la importancia que tiene el educador sobre las relaciones en el aula que impactan en la vida de las personas. La directora del Grado de Educación destaca que esta iniciativa surge de la inquietud de la UFV por educar en un modelo centrado en la persona y su concepción tiene una base humanista de la educación que entiende y atiende a todas las dimensiones del hombre: afectiva, volitiva y cognitiva: “En todas esas dimensiones la parte relacional es crucial y será un momento en que la comunidad de docentes, mentores y alumnos compartan los frutos de una tarea educativa que tiene un gran impacto en la vida de la vida de las personas”.

El anhelo de todo hombre de aprender pasa por la parte relacional para lograr su plenitud. A su juicio, el educador ha de ser consciente de que la relación es clave en el aprendizaje significativo y este solo se produce cuando el alumno ve que su profesor cree en él y se interesa por sus dones y potencialidades.

Así, el maestro se convierte en un referente de sabiduría y vida. Desde las aulas se genera un encuentro bidireccional en el que sale lo mejor del estudiante y esto contribuye a su crecimiento personal. Realmente se produce un vínculo entre la ayuda individual y grupal, puesto que también aumenta el sentimiento de pertenencia y la comunidad crece al mismo tiempo: “El maestro, por un lado, trabaja en el plan de mejora del alumno y, por otro lado, en el plan de mejora de la clase, valorando a las personas potencia los momentos en que los alumnos se ayudan entre sí y quieren lo mejor para los demás”. Por tanto, la tarea educativa no es solo cognitiva, sino que debe creer en la parte relacional para construir el aprendizaje de manera conjunta.

La directora Laura Martín sostiene que la Razón Abierta es imprescindible en el ámbito de la educación porque solo se educa cuando se tienen en cuenta todas las dimensiones del hombre para entender quién es y querer un bien para él: “Para que la vida tenga sentido hay que propiciar los momentos en los que ponerse en juego y dejar que los alumnos se hagan preguntas que tienen que ver con su vida”.

Por tanto, en el ámbito de la educación hay una parte muy importante que es cognitiva, más académica, pero también son imprescindibles la volitiva y afectiva. Si la educación apuesta por el desarrollo integral de la persona no puede olvidarse de lo que tiene de relacional el ser humano.

“El aprendizaje no puede ser ajeno a lo que le pasa al alumno en su vida, por eso, el docente debe ayudar a encontrar el sentido de lo que está estudiando, para caminar juntos en comunidad y que se dé un aprendizaje global”

Es el reto de cualquier educador que atiende a una comunidad, lo cual implica mirar a cada persona antes de entrar a clase, preguntarse qué quiere para ella y ahí reside el bien de la profesión. Se trata de entender cómo viven y qué sienten las personas, qué puede aportar cada uno, para qué sirven sus relaciones. En definitiva, según concluye, el aprendizaje solo tiene sentido si es en relación con la vida, si contribuye a hacerse preguntas, si ayuda a caminar y quiere un bien para otro. 

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